
Cuando te da la sensación de que no avanzas, por mucho que andes, por mucho que te empeñes en querer seguir adelante, costeando las durezas que te depara el día a día. Cuando sientes que pones todo de tu parte para no permanecer estancado, para no quedarte cual roca, sin movimiento, fría, sin vida. Cuando intentas por todos los medios sacar lo mejor de ti, todas tus fuerzas para seguir con positividad, con optimismo este camino que es la vida. Cuando intentas dejar lo malo atrás e intentas hacerte a la idea que lo pasado solo es eso, pasado y que no hay que echar la vista atrás.
Cuando todo esto pasa por tu mente, según mi forma de verlo, es que estás experimentando algo bueno para ti. Aunque en un principio creas que no puedes, aunque desde el momento en el que te sientas tranquila a reflexionar sobre todo esto, todo se te hace una inmensa montaña, es entonces, en ese preciso instante en que todos esos pensamientos invaden tu mente, es entonces cuando, ¡ya estás luchando! ¡has empezado a luchar!
Si ves que tú sola no puedes, entonces ha llegado el momento de dejarte ayudar. Dejarte ayudar por profesionales, por familiares, por amigos, (amigos; qué gran palabra ¿verdad? Los verdaderos amigos, siempre están allí y es en estos momentos cuando realmente te das cuenta de los que se merecen todas y cada una de las letras que forman esta gran palabra: amigos). Así pues, debemos dejar que nos echen un cable. Nunca debemos rendirnos, no porque nos estén ayudando, tenemos que dejar de luchar, NO, ¡eso nunca!, pero en según qué situaciones, necesitamos empujoncitos para poder llegar a sentirnos bien, de ese modo, seguro que lo conseguiremos antes que si lo intentásemos nosotros solos.
Por eso, nunca hay que rendirse, ¡NUNCA! Cuando tenemos las ideas claras, cuando hemos marcado un objetivo, cuando tenemos un sueño, una ilusión… hay que ir a por ello, ¡hay que ser constante!
Hay una frase de Paulo Cohelo que me encanta, (bueno, hay muchas frases de Paulo Cohelo que me encantan, pero hay una especial que dice así): “Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”.
Por eso, ¡no me rendiré! El momento que estoy pasando es duro, sí, pero siento ganas de vivir todo lo que este precioso camino que es la vida me vaya deparando. Tengo ilusión y sobretodo, tengo un gran deseo que vibra dentro de mí… Y todo esto, con la ayuda que he empezado a recibir, más tarde o más temprano será posible, ¡lo conseguiré! Conseguiré sentirme del todo bien conmigo misma. ¡Siento que así será!
Y ahora, para terminar, me gustaría dedicarles unas palabras a ciertas personas que estos días me han tocado el corazoncito, unas personas (que entre otras muchas), me han hecho llorar, pero no de pena, sino de emoción. Estas personas han conseguido que cargase las pilas. Gracias a ellas (y a otras que no han escrito líneas aquí, pero sé que están cerca, porque me lo demuestran día a día, porque las siento).
Andylonso, que con cada una de las palabras del comentario de tu anterior entrada, me has dado fuerza, me has hecho pararme a reflexionar, te doy las GRACIAS (así, con mayúsculas porque así lo siento). Además, me has regalado una frase que ya jamás olvidaré: “Si una pareja no puede darte lo que tú necesitas, sería injusto para los dos”.
Angelosa, eres todo dulzura, eres fuerte y tus palabras transmiten fuerza. Me has contagiado esa fuerza, siempre que te leo lo consigues y esta vez, más que nunca. Me quedo en especial con esto: “…todo pasará, dentro de poco estoy segura te cruzarás con esa persona que estará contigo para lo bueno y lo malo…”. Así será, estoy segura de que esa persona llegará. Un beso.
Menchu, te conozco poco, pero lo poco que he leído de ti y lo poco que hemos coincidido, me ha llegado. Tu comentario es una sonrisa hecha en letras. Te lo agradezco enormemente. Un muy fuerte abrazo para ti.
Velvetina, mi Velve, eres para mí como un soplo de aire fresco. Sabes que te tengo un cariño especial. No te puedes llegar a imaginar lo feliz que me ha hecho leer tu comentario. Me he puesto a llorar, sí, mucho, he estado un largo rato llorando. Tus palabras me calman. Eres clara escribiendo y consigues siempre las palabras exactas, o mejor dicho, las palabras que me hacen meditar, y que hacen que las ideas en mi cabeza, de alguna manera, se ordenen. Un abrazo lleno de cariño para ti mi brujy.
A todos los demás, que muy bien sabéis quienes sois, que sepáis que ¡¡¡os aprecio mucho mucho mucho!!! En especial a mi Jacquie, a mi dulce Jacquie. Nena, sé que estás ahí y te lo agradezco de todo corazón.