miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Mini-vacaciones!


Este año, debido al trabajo de mi cuore, no hemos podido irnos de vacaciones... Así que, ya que el sábado se casa mi prima en un pueblecito de Huesca, cerca de Graus y aprovechando que mi cuore tiene 4 días de fiesta en el trabajo, adelantamos el viaje a mañana por la mañana.

La mujer de mi tío es de allí, un pueblecito perdido, con un encanto especial... de esos que tienen poquíiiiisimos habitantes, de hecho solamente tiene dos calles, y una plaza donde está la iglesia... Allí es donde nos alojaremos, la boda será en otro pueblecito. Estaremos en una casa rural, de un tío de mi prima, que nos la presta a nosotros, mis padres, y mi hermana y su novio, (aunque ellos llegarán el viernes por la tarde... así que tendremos la casa para los dos solitos un tiempecito...)


Sólo he estado allí un par de veces. Era pequeña y fuimos a pasar mi hermana y yo unos días allí con mis primas y mis tíos. Aunque hace ya muchos años, recuerdo el pueblo muy bien, recuerdo los baños que nos pegábamos en el río, un puente que hay un poquito antes de entrar al pueblo, (es el de la foto de arriba, la he encontrado buscándola en google) los caminos, el cantar del gallo por la mañana, los paseos hasta la fuente para ir a buscar agua... Tengo muy buenos recuerdos de esas veces y me hace especial ilusión que mi cuore conozca este lugar, un lugar tranquilo y acogedor.


Así pues, "desaparezco" hasta el domingo por la noche. Serán nuestras mini-vacaciones y vamos a aprovecharlas al máximo. Ya os contaré a la vuelta. Y si hago varias fotos, colgaré alguna del pueblo y sus alrededores. ¡Prometido!


Besos y hasta pronto.

miércoles, 19 de agosto de 2009

"Hoy es el primer día del resto de tu vida"


Puede ser que alguna vez te hayas levantado y hayas notado que algo no va bien. Parece como si los astros se hubiesen alineado para fastidiarte. En esos instantes te da la sensación de que todo carece de sentido, que nada importa, y que nadie te entiende. Es entonces cuando lo mandarías todo a… “tomar viento”. Crees que es el momento perfecto para meterte en la cama y desear quedarte dormido hasta que esa sensación se evada.


En cualquier caso, no hay que dramatizar, indudablemente hay que tirar pa’lante. ¿Para qué machacarse con pensamientos que no te dejarán ver las cosas claras? Pero, en esos instantes, te fallan las fuerzas, e intentas una y otra vez, verlo todo desde otro punto de vista. Rectificar e intentar evadir los problemas de tu mente cuesta, pero no es imposible. Así que te dices a ti mismo/a: ¡A por todas!


Lo mejor es asumir los problemas, hacer borrón y cuenta nueva e intentar no caer en los mismos errores. Si las circunstancias no te ayudan, ¡ayúdate tú!


Ahora me siento mejor, he podido desahogarme al escribir aquí, hace un par de días algo no me dejaba tirar pa’lante, algo que me mantenía parada y sin dar ni un paso al frente. Hoy se acabó, hoy me he liberado y empiezo a andar, con paso firme y la cabeza bien alta.


Os dejo una gran frase que seguro todos conocéis, y que deberíamos tener en cuenta todos y cada uno de los días de nuestras vidas.
“Lo que no te mata te hace más fuerte”.
Nietzsche

Y aquí va otra que me encanta y que nunca me cansaré de repetir:
“Si la vida te da limones, ¡pide tequila y sal!!

jueves, 13 de agosto de 2009

Lo suficiente


Hoy he recibido un correo que me ha gustado especialmente. Ya lo leí hace un tiempo, incluso podría ser que lo hubiese leído en alguno de los blogs que sigo habitualmente. Como creo que tiene un precioso mensaje, quiero compartirlo con todos los que entréis a visitar mi rinconcito.

Aquí va:
"Hace poco tiempo cuando estaba en el aeropuerto escuché por casualidad a una madre e hija que se estaban despidiendo. Cuando anunciaron la partida del vuelo ellas se abrazaron y la madre dijo:
- Te amo y te deseo lo suficiente.
La hija respondió:
- Madre, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente, Tu amor es todo lo que he necesitado, Tambén te deseo lo suficiente.
Ellas se saludaron con un beso y la hija partió.

La madre pasó muy cerca de donde yo estaba sentada y noté que ella necesita llorar. Traté de no observarla para no invadir su privacidad pero ella se dirigió a mí y me preguntó:
- Alguna vez se ha despedido de alguien sabiendo que era para siempre?.
- Sí, lo he hecho - respondí. - Perdón por preguntar - contesté -, pero ¿por qué esta despedida es para siempre?.
- Yo soy una mujer vieja, y ella vive muy lejos de aquí. La realidad es que su próximo viaje será para mi funeral.
- Cuando se despidió de ella escuché que le dijo: Te deseo lo suficiente. ¿a qué se refiere?.
Comenzó a sonreír.
- Eso es un deseo que hemos transmitido de generación en generación. Mis Padres solían decirlo siempre.
Ella hizo una pausa y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle, luego sonrió aún más.
- Cuando decimos … “Te deseo lo suficiente”, es que deseamos que la otra persona tenga una vida llena de SÓLO lo suficientemente bueno para vivir. Dirigiéndose hacia mí, ella compartió lo siguiente como si lo estuviera recitando de memoria:

- Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tu espíritu brillante.
- Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol.
- Te deseo suficiente felicidad para que tu alma este viva.
- Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan más grandes.
- Te deseo que tengas suficiente ganancias que satisfagan tus necesidades.
- Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees.
- Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas.
Luego ella comenzó a llorar y se alejó.

Se dice que: toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora en apreciarla, un día para amarla pero, una eternidad para olvidarla".

Ahora sólo me resta deciros: ¡¡¡OS DESEO LO SUFICIENTE!!!

miércoles, 5 de agosto de 2009

Ni idea...

Esta es la primera vez que empiezo una entrada y no tengo ni la más mínima idea de qué será lo que escribiré... Pero me he dicho a mí misma: "entra y ponte a ello que seguro que algo te va viniendo a la cabeza". Y sí, mientras voy tecleando me van viniendo ideas, me va viniendo gente a la que quiero, gente a la que hace tiempo que no veo, y gente a la que no conozco físicamente, pero que conozco a través de este mundo, Internet. Me acuerdo del día que me decidí a crear este blog. Fue gracias a ciertas personas del Bolo (blog de Mercedes Milá). Así que a esas personas que en su día me animaron, hoy quiero darles las gracias, millones de gracias por animarme a crear esto chicas.



Puede parecer una tontería lo que ahora contaré o puede que los que me leáis me entendáis perfectamente o que, por el contrario, penséis que exagero, pero lo cierto es que este blog me ayuda mucho en mi vida diaria. En él plasmo muchos pensamientos. Muchas son las veces que escribo y que me sirve de terapia ya que al acabar de escribir según que entradas, me quito un peso de encima, me desahogo y me siento bien. Otras veces me gusta compartir con todos los que venís a visitar mi rinconcito, algunos correos que recibo, algunas canciones que me gustan...


Durante el tiempo que hace que tengo este blog, he pensado en alguna ocasión en eliminarlo, sí, os lo digo en serio. Eso ha pasado en épocas y momentos en los que no sabía que contar, en que me daba la sensación de que si me ponía a escribir lo que en realidad me pasaba por la cabeza, podría llegar a aburrir, a cansar o podría hacerme pesada o llegar a parecer una quejica... Es más, igual en algunas de las entradas, habéis llegado a sentir o pensar algo de esto... Pero así soy yo, y al igual que todos, tengo épocas mejores, épocas pejores, días mejores y días peores... Y quiero daros las gracias por todos y cada uno de los comentarios que me habéis dejado, por las palabras de ánimo, por las muestras de cariño que he recibido de cada uno de vosotros. En muchos momentos, habéis conseguido que sonría, que me emocione, que me pare a reflexionar...
Me encanta haber creado este rinconcito y me encanta haberos conocido.


A todos los que entráis, leeis, escribís, gracias, gracias y mil gracias. (A los que entráis y no escribís, también gracias).


Espero seguir aquí durante mucho tiempo y me encantaría que vosotros también siguierais viniendo por aquí, al igual que yo seguiré entrando en vuestros rinconcitos.



Besos y hasta pronto.



miércoles, 29 de julio de 2009

Los sueños... ¿sueños son?


Los sueños pueden hacerse realidad. Mucha gente lo dice, yo tengo esa esperanza…

Muchas veces nos despertamos por la mañana y recordamos de pe a pa todo lo que hemos soñado. Otras veces lo recordamos como muy distorsionado, recordamos algunos fragmentos… Otras veces sabemos más o menos de que iba el sueño pero no recordamos con claridad quiénes aparecían en él… Otras veces sueñas con seres queridos que ya no están entre nosotros…


Son muchas las veces que cuando nos despertamos, deseamos seguir durmiendo para seguir soñando lo mismo… A veces son pesadillas y desearías no haber tenido nunca ese sueño… Algunas veces , nos despertamos alegres, otras veces tristes y otras ni recordamos lo que hemos soñado…

Hoy me ha vuelto a suceder, por cuarta vez en menos de un mes he vuelto a soñar algo que desearía que fuese cierto, algo que me entristece aunque intente remediarlo.

Hace un tiempo tomé una determinación, hace un tiempo decidí vivir a tope el presente y no preocuparme por el futuro… Me esfuerzo día a día por vivir el momento… Hay días que lo consigo, otros no.

Esta es la cuarta vez que me despierto y se me llenan los ojos de lágrimas, el corazón me late más fuerte de lo normal durante unos instantes, se me hace un nudo en la garganta, y entonces es cuando me paro, respiro profundamente y me digo a mí misma que no pasa nada, que todo está bien. No hay ni un solo día que no me venga a la cabeza mi gran deseo. No hay ni un solo día que haya algo o alguien que me lo recuerde. No hay ni un solo día en el que no piense en ello.

En las cuatro ocasiones, él me decía que sí, que compartía conmigo ese deseo, que había estado meditando mucho en el tema y que había visto claro que lo deseaba tanto como yo. Yo no podía evitar llorar de la emoción. En una ocasión, él me secaba las lágrimas. En otra me cogía de la mano y me miraba con dulzura. Y en ésta, esta última vez, me decía que estuviera tranquila… Pero sólo han sido sueños. No ha sido real.

Sé que ese día llegará porque lo deseo con todas mis fuerzas. Sé que seré madre. Pero me duele pensar que igual no compartiré esa felicidad con mi cuore. Me duele pensar que posiblemente nunca llegará a desear lo mismo que yo tanto deseo. Sigue sin tenerlo claro y eso me aterra, me aterra porque le amo con locura…


martes, 28 de julio de 2009

"La respuesta está en el viento"

BLOWIN' IN THE WIND

A los 21 años, Bob Dylan compene la canción "Blowin' in the wind".

1962... Tiempos de crisis, guerras, discriminación racial y religiosa, conflictos sociales, violencia, desamor...

La letra plantea una serie de cuestiones filosóficas sobre la paz, la guerra, la compasión, la libertad...

Es el enfoque de esperanza con que trata estos temas trascendentales y atemporales, que le permite conservar su vigencia más de 40 años después...

Traducción de la letra:

"¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de que lo llamen hombre? ¿Cuántos mares debe navegar una paloma blanca antes de que pueda dormir en la arena? ¿Cuántas veces las balas de cañón deben aún volar antes de caer para siempre?

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento... La respuesta está en el viento.

¿Cuántos años debe existir una montaña hasta que se desvanezca en el mar? ¿Cuántos años debe vivir la gente antes de que se les permita ser libres? ¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza y fingit que no ha visto nada?

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento... La respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba para poder ver el cielo? ¿Cuántos oídos debe tener un hombre para poder llegar a oír el llanto de su prójimo? ¿Cuántas muertes le llevará aún para darse cuenta que ha muerto ya demasiada gente?

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento... La respuesta está flotando en el viento.

sábado, 25 de julio de 2009

Mi frustración

Cuando iba al cole, había diferentes actividades extraescolares de las cuales, si querías, podías elegir la que más te gustara para apuntarte y hacerla una vez por semana, por la tarde, al terminar las clases. (Bueno, eso supongo que sería y aún debe ser, en todos los coles ¿no?). Pues bien, de pequeñita, (con unos 8 o 10 años), me apunté a danza ("ballet"). Me encantaba la elegancia con la que se bailaba, me encantaba como se movía mi profesora y envidiaba enormemente su forma de bailar... Me hubiese encantado saber hacerlo como ella, con esa elegancia, esa sonrisa que nunca perdía, de oreja a oreja. Me hubiera encantado bailar de esa manera, tan suave, tan perfecta...


Recuerdo que un día, al terminar la clase, mi padre tardó un poquito en venir a recogerme, y al salir de la sala donde bailábamos, en el patio de la escuela, estaban entrenando unas chicas mayores que yo. Y se trataba de este deporte, el volei. Me quedé alucianda al verlas jugar. Me quedé ahí sentada en unas escalerillas que daban a una sala, mirando como aquellas chicas jugaban, hablaban entre ellas para ponerse de acuerdo a la hora de coger el balón, se daban indicaciones las unas a las otras, iban rotando y cada vez había una chica diferente en el saque, en el remate... Eso me encantó, me entusiasmó ver que era un deporte en equipo, que los movimientos que realizaban eran elegantes (a mí me lo parecen) y me encantó la complicidad que había entre ellas. A partir de ese momento, (y más con lo cabezota que soy), deseaba apuntarme a esa actividad extraescolar, quería ser una jugadora de volei... Pasó el tiempo y se lo comenté a mis padres. Durante una temporada, estuve haciendo ambas, la danza y el volei.

Llegó un momento que dejé la danza y me dediqué por completo al volei. Para mí ya no era una simple actividad extraescolar, para mí el volei se convirtió en algo especial y además (para que negarlo), no se me daba nada mal.


Debido a mí pasión por este deporte, empecé a entrenar dos veces por semana. En el mismo colegio, hicimos un equipo y hacíamos torneos con otras escuelas. Los partidos eran los sábados por la mañana. Recuerdo perfectamente que la camiseta de nuestro equipo era azul no muy oscuro, de manga larga, con dos rallas blancas que iban del hombro hasta la muñeca. Las rodilleras eran también azules, aunque un azul algo más oscuro. Tenía el número 11.
Madre mía, qué recuerdos me vienen a la memoria mientras voy escribiendo estas líneas...
¡Unas cuantas de mi equipo, nos presentamos a las pruebas que realizaban para poder entrar en el español y las pasé! Me encantaba ese deporte. Y hoy me sigue encantando.


Cuando tenía unos 16 años, fuimos a Lleida para jugar el campeonato de Cataluña. Allí es donde pasó lo que nunca tendría que haber pasado... Íbamos ganando todos los partidos, estábamos súper contentas, nuestra entrenadora nos animaba. "¡Podemos ganar!". Esta era la frase más mencionada tanto por nuestra entrenadora como por todas las jugadoras del equipo.
Jugamos la semifinal, y en uno de los remates, la pelota me tocó mal en la muñeca provocándome una lesión que hizo que no pudiera terminar el partido y evidentemente, a causa de esa lesión, no pude jugar la final. Quedamos segundas de Cataluña.
La lesión fue una tendinitis en la mano derecha. Se me montó un tendón sobre el otro, se me hinchó la mano, e incluso se me quedó la zona amoratada... Me llevaron a urgencias. Me dolía muchísimo, pero yo intentaba disimularlo... En la clínica me hicieron una infiltración y me vendaron la muñeca. Y aquí terminó mi época de volei. Pasaron un par de meses y la mano no se había curado bien. En un entrenamiento, haciendo un movimiento de lo más tonto (además fue calentando), me volvió a suceder lo mismo. Otra vez la mano hinchada y un dolor muy fuerte. Tuvieron que operarme. Mi entrenadora me dijo que si me operaba, me quedaría la mano débil y no podría volver a jugar a volei nunca más. (No entiendo mucho de estas cosas, pero según me explicaron, tenemos una especie de "puente" que cubre los dos tendones, los protege y hace que no puedan separarse). Pues bien, para colocarme los tendones en su sitio, tuvieron que sacarme ese "puente", así pues, tal y como me dijo mi entrenadora, al hacer algún esfuerzo, los tendones quedaban desprotegidos sin ese "puente" y podría volver a pasarme jugando o haciendo algún esfuerzo o movimiento brusco. De hecho, esto sucedió cuando yo tenía 17 años y a los 19, tuvieron que volver a operarme de la misma mano.



Desde entonces, la mano se me ha quedado algo "tonta" y como muy bien me contó mi entrenadora, débil. De hecho aún ahora, dependiendo del peso que cojo con esta mano o del movimiento que hago, siento un pellizco, aunque enseguida se me pasa...

Ahora, en alguna ocasión, con mis amigas, hemos jugado a volei en la playa, (sin hacer mucho esfuerzo), y no podéis imaginar lo que lo hecho de menos...
Esa es mi gran frustación.