Trabajo para un estudio de doblaje de Barcelona (es la misma empresa para la que trabajaba cuando vivía allí). Llevo la producción del doblaje de algunas películas, series y documentales que allí se doblan. Me mandan los guiones por e-mail, me descargo la imagen de un servidor y la pauto. Pautar significa, dividir la película en partes, poniendo el código de tiempo cuando un actor empieza a hablar para facilitar al actor el doblaje. Luego se hace un gráfico, un listado de personajes (describiéndolos y poniendo la edad que representa que tiene…) (Si no se conoce esta profesión, mi trabajo es algo difícil de explicar…).
Es un trabajo que me encanta y al que me dedico desde muy jovencita. En mi familia se ve que lo llevamos en la sangre. Mis padres y mi hermana son actores de doblaje.
Ahora os estaréis preguntando que tiene que ver el título de esta entrada con lo que estoy contando ¿no? Pues bien, ahí va la respuesta: 
Hace años, vi por la tele esta película: “Mensaje en una botella” y en ese momento me gustó, pero no me llegó como lo ha hecho hoy. He estado trabajando con ella. He estado haciendo lo que os he contado hace un momento, pautarla, (ya que la doblarán al catalán). Pues bien, me he quedado encantada con esta película, con el mensaje (no sólo de la botella) si no el mensaje que nos transmite la película en sí. En ella puedes llegar a vivir de una manera muy especial el AMOR, es una gran lección de AMOR.
No sé si la habréis visto, pero las cartas que en ella se muestran, nos dan una gran lección de lo que significa AMAR INCONDICIONALMENTE a
alguien. A continuación os voy a dejar dos fragmentos de dos de las cartas que salen en la película. La primera escrita por él y la segunda escrita por ella:
"Querida Catherine, perdona que haga tanto tiempo que no sepas de mí. Me siento perdido... desorientado y sin rumbo. Tropiezo por todas partes, creo que me estoy volviendo loco. No me había perdido nunca. Tu eras mi norte. El trabajo me ayuda. Y, sobre todo me ayudas tú. Esta noche te he visto en un sueño con esa sonrisa que siempre me trataba como un amante... y me columpiaba como a un niño. Y lo único que recuerdo de ese sueño és la sensación de paz.Me he despertado con esa sensación y he intentado retenerla tanto como he podido. Te escribo para decirte que lamento no haberte cuidado mejor para que no hubieras pasado ni un minuto frío, miedo o dolor. Lamento no haber sabido encontrar las palabras para decirte lo que sentía. Lamento no haberte abrazado con tanta fuerza que ni siquiera Dios se te hubiese podido llevar.”
“A todos los barcos del mar y a todos los puertos de la costa. A mi familia y a todos los amigos y conocidos. Esto es un mensaje y una plegaria. El mensaje es que en mis viajes he aprendido una gran verdad. He tenido lo que todo el mundo busca y muy pocos llegan a encontrar: la única persona del mundo para amar eternamente. Una persona como yo. Una persona rica en tesoros sencillos, que lo ha aprendido todo y lo ha hecho todo sin ayuda alguna. Un puerto en el que siempre me siento como en casa. Y ni el viento ni los problemas ni siquiera la muerte, puede hundir
esta casa. La plegaria es para que todo el mundo conozca este amor y que sirva de medicina. Si esta plegaria es escuchada, se borrará todo rastro de culpa y de remordimiento y será el fin de toda rabia”.
Besitos a todos.
Hasta la próxima.