
En esta foto estamos: mi hermana, mi padre y yo.
Como ya os conté en la entrada anterior, tengo a mi padre "pachuchillo". Ha venido a pasar unos días conmigo y así puedo cuidarle y estar con él. Ahora mismo se me haría muy difícil no tenerle cerca para poder ver día a día como se va encontrando. Tiene días y momentos buenos, otros no tan buenos y otros malos. Ya se sabe, estas cosas son lentas...
No os imaginais lo feliz que me hace verle sonreír... Desde que está así, lo hace muy poco... a causa de la depresión, se refleja en su cara la preocupación, la angustia y el sufrimiento por el que está pasando. Frunce el ceño, y no hay ni un sólo músculo de su cara que no esté tenso. Pero hay ciertos momentos, en los que o yo o mi cuore le gastamos una broma, o le quitamos peso al asunto y a su situación y por unos instantes los músculos de su carita se relajan y nos regala una sonrisa... en esos momentos me siento feliz, me emociona tanto verle relajado por unos instantes, ver como su carita se transforma por unos segundos y sus ojitos brillan de nuevo, como nunca tendrían que haber dejado de brillar. Esos son los mejores momentos del día, tanto para él como para mí.
Mi padre siempre está dispuesto a ayudar, siempre ha estado allí cuando le he necesitado, siempre ha estado a nuestro lado, siempre se ha prestado a ayudar a mi madre en momentos difíciles, (aunque están separados, son muy buenos amigos). Se desvive por ayudar a familiares y a amigos. Siempre está cuando le necesitas. Ahora somos nosotros, su familia, sus amigos... los que intentaremos que se sienta bien, los que estaremos a su lado siempre que nos necesite, los que intentaremos y no pararemos hasta conseguir que cada día nos regale más sonrisas... Ahora él nos necesita y aquí nos tiene para hacer que pueda superar este "bache" lo antes posible.
Me siento feliz de tenerle aquí conmigo. Me siento feliz de poder ayudar a mi padre. Me siento feliz cuando me regala una sonrisa.